En bachillerato, “no decidir” suele ser miedo a equivocarse. Descubre cómo la Orientación Vocacional y un mentor brindan acompañamiento personalizado para elegir con propósito de vida y sentido de vida.
Si estás en bachillerato (o eres mamá/papá de alguien que lo está), seguro has escuchado o pensado esto: “No se decide”. Y suena a indecisión… pero muchas veces no es eso. Es algo más humano: miedo a cerrar puertas.
Elegir carrera en México no se vive como una decisión tranquila. Se vive como “la decisión de tu vida”. Con exámenes, expectativas, comentarios familiares (“esa carrera no da”), comparaciones con hermanos o primos, y el reloj del calendario escolar encima. Así que no sorprende que muchos jóvenes se queden congelados: no porque no puedan pensar, sino porque sienten que si eligen mal, “se arruina todo”.
Como Orientador Vocacional, este patrón es clarísimo: cuando hay demasiadas opciones y demasiado peso emocional, la mente hace lo que puede para protegerse… y pospone.
A veces es miedo a decepcionar. A veces es miedo a fracasar. O miedo a perder libertad. Y sí: también hay miedo a que, al elegir una carrera, se cierre la puerta a otras versiones de uno mismo: “¿y si yo también podría ser otra cosa?”
Aquí ayuda cambiar la pregunta. En lugar de “¿Qué carrera vas a elegir para siempre?”, una mejor sería: “¿Qué decisión te acerca hoy a tu propósito de vida y te deja margen para crecer?”. Porque la vida no es una sola apuesta. Es un camino con ajustes.
Aquí entra el valor real de un mentor: no viene a decidir por el joven, viene a acompañar con estructura, calma y claridad.
Cuando todo está en la cabeza, se siente enorme. Un mentor convierte la confusión en pasos: explorar, comparar, probar, conversar, decidir. Esa estructura reduce el pánico y mejora la conversación en casa.
No es lo mismo un joven creativo que se aburre fácil, que uno analítico que necesita certezas. El acompañamiento personalizado considera intereses, habilidades, valores, estilo de vida, contexto familiar y metas reales. No es “elige lo que te guste” y ya.
Hay preocupaciones válidas (campo laboral, costos, plan de estudios, ubicación). Y hay historias que paralizan (“si no es perfecta, es fracaso”). Un mentor ayuda a distinguir y a decidir con datos… sin ignorar emociones.
Elegir carrera no es solo elegir materias: es elegir entorno, tipo de retos, forma de contribuir y de vivir. Cuando el joven empieza a entender su sentido de vida, la decisión deja de ser una lotería y se vuelve una elección con criterio.
El miedo a cerrar puertas puede hacer que el joven quiera “todo abierto” y termine sin moverse. Un buen proceso crea escenarios:
Así se avanza sin sentir que se pierde todo.
Acompañar no es presionar. Y preguntar no es interrogar. A veces el mayor regalo es cambiar el tono: de “ya decide” a “vamos a entender qué te está dando miedo”. Cuando el joven se siente escuchado, la claridad aparece más rápido.
En COVi – Centro de Orientación para la Vida, trabajamos estos procesos desde la Orientación Vocacional con un enfoque humano y práctico: ayudamos a jóvenes y familias a tomar decisiones con propósito de vida, con herramientas claras y acompañamiento personalizado, para elegir carrera con calma, criterio y dirección.
Porque no se trata de elegir “perfecto”. Se trata de elegir con sentido… y avanzar.
🎙️ Si quieres seguir explorando el mundo de las carreras y descubrir cuál conecta mejor con su propósito de vida, te invitamos a escuchar nuestro podcast Tu Ruta Vocacional.
Allí compartimos de forma entretenida e interesante las características, diferencias y oportunidades de distintas profesiones. Una guía práctica para padres y jóvenes que buscan tomar decisiones con claridad y sentido de vida.